Componentes de PC
Placas base, procesadores, gráficas, memoria RAM, almacenamiento interno, cajas y fuentes.
Componentes para montar, ampliar o reparar un ordenador de sobremesa, con marcas como Intel, AMD, MSI, ASUS, Gigabyte, Biostar, Kingston, Crucial, Samsung, Western Digital, Seagate, Toshiba, Be Quiet, Cougar, Nox, Tacens y Synology.
Lo primero: la compatibilidad
Si montas o amplías un equipo, la compatibilidad manda sobre el precio y sobre las prestaciones. Un componente excelente que no encaja no sirve de nada. Estos son los puntos donde más se falla.
El socket de la placa base debe coincidir exactamente con el del procesador. Un procesador de un socket no entra en una placa de otro, aunque sean de la misma marca y de generaciones cercanas. Y ojo con un detalle que pilla a mucha gente: dentro de un mismo socket, una placa antigua puede necesitar actualización de BIOS para reconocer un procesador de última generación.
El tipo de memoria RAM debe coincidir con lo que admite la placa. Las generaciones de RAM no son intercambiables ni encajan físicamente: el módulo lleva una muesca en distinta posición precisamente para impedirlo.
La fuente de alimentación debe dar potencia suficiente para el conjunto, y con margen. Una fuente justa provoca apagones bajo carga que parecen un problema de otro componente y vuelven loco a cualquiera.
Y comprueba que la tarjeta gráfica cabe físicamente en la caja, de largo y de alto, y que el disipador del procesador no choca con la tapa lateral. Las gráficas y los disipadores actuales son grandes.
Placas base
Es el componente que determina qué puedes montar hoy y qué podrás ampliar mañana. Vale la pena elegirla con calma, porque cambiarla después obliga a cambiar casi todo lo demás.
Antes de decidir, mira el socket, el formato ATX, Micro-ATX o Mini-ITX, el número de ranuras de memoria y la capacidad máxima que admite, cuántas conexiones de almacenamiento tiene y de qué tipo, y los puertos traseros disponibles.
Si tienes intención de ampliar más adelante, no te quedes con lo justo: dos ranuras de memoria ocupadas desde el principio te obligan a tirar los módulos actuales cuando quieras subir de capacidad.
Microprocesadores
El procesador marca la potencia general del equipo, pero lo que realmente importa depende del uso: para ofimática y navegación, casi cualquiera actual sobra; para edición, compilación o virtualización, manda el número de núcleos; y para juego, pesa más la frecuencia.
Dos datos prácticos al comprar. Comprueba si incluye disipador y si lleva gráficos integrados. Si vas a montar una tarjeta gráfica dedicada da igual, pero si no la montas y el procesador no los tiene, el equipo no dará imagen.
Tarjetas gráficas
Además de la potencia bruta, mira cuatro cosas. La memoria de vídeo, que condiciona la resolución y el nivel de detalle que puedes mover con soltura. Las salidas de vídeo que trae y que coincidan con las entradas de tu monitor. El consumo que exige a la fuente. Y las dimensiones, porque las gráficas de gama media y alta son largas y ocupan dos o tres ranuras de alto.
Y un apunte de sentido común: procesador y tarjeta gráfica deben estar equilibrados. Emparejar una gráfica muy potente con un procesador modesto desperdicia parte de esa potencia, y al revés también.
Memoria RAM
La RAM determina cuántas cosas puedes tener abiertas a la vez sin que el equipo se atasque. Para uso general, 16 GB es hoy lo razonable. Con 8 GB cumples ofimática y navegación básica, y para edición de vídeo, diseño o máquinas virtuales conviene subir a 32 GB.
Un detalle que mucha gente pasa por alto y que sale gratis: instalar dos módulos iguales permite trabajar en doble canal. Dos módulos de 8 GB rinden mejor que uno de 16 GB.
Y comprueba la velocidad que admite tu placa. Un módulo más rápido funcionará, pero limitado a lo que la placa soporte, así que pagarías por algo que no vas a aprovechar.
Almacenamiento interno
SSD y discos internos en distintos formatos y capacidades.
Cambiar un disco mecánico por un SSD es, con diferencia, una de las mejoras que más se notan en un equipo antiguo. El arranque y la apertura de programas pasan de minutos a segundos, y un ordenador que parecía para tirar vuelve a ser utilizable.
Comprueba qué conexiones de almacenamiento tiene tu placa antes de comprar, porque los formatos no encajan todos en todas las placas, y los hay con velocidades muy distintas aunque el conector parezca el mismo.
La combinación habitual en un equipo de sobremesa es un SSD rápido para el sistema y los programas, más un disco mecánico de gran capacidad para archivos, fotos y vídeo.
NAS y almacenamiento en red
Sistemas de almacenamiento conectados a la red y accesibles desde cualquier equipo de casa u oficina.
Permiten copias de seguridad automáticas, acceso remoto a los documentos y redundancia de discos, según la configuración.
Al montar uno, ten en cuenta dos cosas: los discos suelen venderse aparte, y para funcionamiento continuo conviene usar discos específicos para NAS, diseñados para trabajar las 24 horas.
Y recuerda que un NAS no sustituye a una copia de seguridad externa. Protege frente al fallo de un disco, no frente a un incendio, un robo o un borrado accidental.
Cajas
En la caja, mira el formato de placa que admite, el espacio máximo para la tarjeta gráfica y el disipador, cuántas unidades de almacenamiento puedes montar y la ventilación: número de ventiladores que trae y cuántos más admite.
Si el equipo va a estar en una mesa de trabajo o en un salón, el nivel de ruido importa más de lo que parece. Las cajas con paneles insonorizados y ventiladores grandes a bajas revoluciones son notablemente más silenciosas que las pequeñas con ventiladores rápidos.
Fuentes de alimentación
Potencia con margen y certificación de eficiencia, que indica cuánta energía aprovecha de verdad y cuánta se pierde en forma de calor.
Ten en cuenta también si es modular, que permite conectar únicamente los cables que necesitas y deja el interior mucho más despejado, con mejor flujo de aire y montaje más limpio.
La fuente es el componente donde peor idea es ahorrar. No aporta rendimiento y por eso se tiende a recortar ahí, pero una fuente de mala calidad puede comprometer el resto de componentes si falla.
Refrigeración
Disipadores de procesador por aire y sistemas de refrigeración líquida, además de ventiladores de caja y pasta térmica.
La refrigeración influye en el rendimiento más de lo que parece: un procesador que alcanza temperaturas altas reduce automáticamente su velocidad para protegerse, así que un equipo mal refrigerado rinde por debajo de lo que podría.
Un consejo si abres el equipo: cada vez que retires el disipador, limpia la pasta térmica antigua y aplica pasta nueva. Reutilizarla es uno de los errores más comunes y empeora bastante la disipación.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si un procesador encaja en mi placa base?
Por el socket, que debe coincidir exactamente. Comprueba también si la placa necesita actualización de BIOS para reconocer procesadores de última generación.
¿Cuánta RAM necesito?
Para uso general, 16 GB. Con 8 GB cumples ofimática básica. Para edición, diseño o virtualización, conviene 32 GB.
¿Por qué es mejor instalar dos módulos de RAM que uno?
Porque permite trabajar en doble canal, lo que mejora el rendimiento frente a un solo módulo de la misma capacidad total.
¿Qué potencia de fuente necesito?
La suma del consumo de los componentes con margen por encima. Los fabricantes de tarjetas gráficas indican la potencia mínima recomendada para el sistema.
¿Merece la pena cambiar a SSD un ordenador antiguo?
Es una de las mejoras que más se notan. El equipo arranca y abre programas mucho más rápido que con un disco mecánico.
¿Cabe cualquier tarjeta gráfica en mi caja?
No. Comprueba las dimensiones máximas que admite la caja y las de la tarjeta, tanto de largo como de alto.
¿Un NAS sustituye a una copia de seguridad?
No. Protege frente al fallo de un disco, pero no frente a un incendio, un robo o un borrado accidental. Conviene mantener una copia adicional.
¿Hace falta cambiar la pasta térmica?
Sí, cada vez que se retira el disipador. Reutilizar la pasta antigua empeora la disipación de calor.
¿Los productos son originales?
Sí. Todos los artículos son originales de las marcas indicadas, con su envase y formato oficial.
¿Cuánto tarda el envío?
Los pedidos se preparan a diario y suelen entregarse entre 24 y 72 horas laborables.